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Artikel-Schlagworte: „El Reich“

La hostilidad hacia alemanes pieza I: La narrativa Anti-Alemana en el oeste

[Machine translation. No liability for translation errors. Traducción automática. No nos hacemos responsables de errores de traducción.]
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Escrito por Manfred Kleine-Hartlage

 

Traducido por J M Damon

 

Lo que sigue es una traducción de un blog fijado en http://korrektheiten.com/2011/08/02/deutschenfeindlichkeit-das-westliche-antideutsche-narrativ/

El blog comienza:

[El 16 de julio de 2011 el autor dio una conferencia ante el instituto de Berlín para la política del estado a propósito de la “hostilidad hacia alemanes – una valoración” conjuntamente con el décimo octavo curso de conferencias del instituto. Desafortunadamente no hay grabaciones de este acontecimiento altamente interesante.  En respuesta a peticiones, he reconstituido mi discurso de notas. Puesto que la conferencia es demasiado larga para un solo artículo del blog que lo estoy fijando como serie, empezando por “la narrativa Anti-Alemana en el oeste.]

 

 

DEUTSCHENFEINDLICHKEIT (hostilidad hacia la gente alemana) es un fenómeno complejo.

 

Mucha gente, tal como postes, francés, británicos y judíos, abriga un resentimiento tradicional contra las fechas alemanas del peoplethat de la Segunda Guerra Mundial y de las guerras precedentes.

Además, hay una clase de hostilidad intelectual hacia todo el alemán de las cosas que tenga menos a hacer con la aversión de alemanes como gente que tenga aversión y miedo del estado alemán, que, él se teme, llegará a ser demasiado potente.

Hay desconfianza del carácter nacional alemán.

Hay hostilidad hacia todo el alemán de las cosas, especialmente de parte de los nómadas que viven aquí.

Hay incluso una hostilidad alemana entre los alemanes ellos mismos de cierta hormiga.

Hay de hecho una ideología entera que incluye como uno de sus elementos centrales DEUTSCHFEINDLICHKEIT (la hostilidad hacia todas las cosas alemanas.)

[El tema de mi conferencia era DEUTSCHENFEINDLICHKEIT, u hostilidad hacia la gente alemana.

Cuando en el siguiente utilizo sobre todo la palabra DEUTSCHFEINDLICHKEIT (hostilidad hacia alemán de las cosas) como toDEUTSCHENFEINDLICHKEIT opuesto (hostilidad hacia la gente alemana), estoy intentando hacer claramente que me estoy refiriendo no simplemente a la hostilidad hacia alemanes, pero bastante, en un sentido amplio e inclusivo, a las diversas hostilidades contra cosas alemanas y a las cualidades generalmente por ejemplo el VOLK cultural, el estado, la población alemana general, el etc.]

 

Las diversos facetas y niveles de este complejo de hostilidades no se aíslan ni se desconectan; penetran y se refuerzan y se combinan para formar un peligro real para el VOLK alemán.

La hostilidad hacia el alemán de las cosas que Goetz Kubitschek y Michael Paulwitz discuten en su libro “DEUTSCHE OPFER – FREMDE TÄTER” (las víctimas alemanas, autores extranjeros: ) es solamente un lado de la moneda, pues discutiré después.

El otro lado de la moneda es la hostilidad que se encuentra en nuestro propio campo, que combinó con la migración masiva está creando el peligro real de nuestro sentir bien a una minoría en posee para poseer el país.

Esto plantearía obviamente una amenaza para nuestra seguridad nacional.

“Nuestro propio campo” incluye especialmente nuestro elite de poder, cuya hostilidad alemana anti plantea un problema estratégico.

La cultura occidental que incluye las formas de Alemania un contexto más amplio.  Su élite muestra la hostilidad alemana anti que tiene menos a hacer con el resentimiento real que con ideología.

 

La narrativa alemana anti occidental

 

La base más común y más extensa para la hostilidad hacia alemán de las cosas es lo que llamo la narrativa alemana anti occidental.

La “narrativa” es una nueva expresión en alemán – podríamos también hablar de una ideología de la historia.

En esta ideología, que es separada por las películas, la literatura, y las pinturas populares de la historia, Alemania ha representado un peligro para sus vecinos en el pasado y todavía representa un peligro potencial.

Por este motivo Alemania se debe inmovilizar, disempowered y diluir porque el carácter nacional alemán es democrático anti, excesivamente obediente a la autoridad establecida, collectivistic, violencia propensa, guerrero, genocida, etc., etc.

Sofistican a los actuales historiadores del día generalmente también para dibujar una línea clara y directa entre Luther, Frederick, Bismarck e Hitler, pero los efectos persistentes de tal historiografía propagandista siguen siendo hoy muy sensible, expresado en thetendency para tratar toda la historia alemana como la prehistoria del Tercer Reich.

 

Uno no puede entender este concepto de historia a menos que uno entienda el contexto histórico de la guerra civil europea que ha estado rabiando desde 1789.

[Trabajo GESCHICHTSPHILOSOPHIE UND WELTBÜRGERKRIEG de Hanno Kesting. BIS ZUM OST-WEST-KONFLIKT (filosofía de DEUTUNGEN DER GESCHICHTE VON DER FRANZÖSISCHEN REVOLUTION de la historia y de la guerra civil global: La significación de la historia de la Revolución Francesa al conflicto Este-Oeste), publicada en 1959, está bien digno de la lectura a este respecto.

Es hoy inasequible incluso en las librerías anticuarias, pero las buenas bibliotecas todavía la tienen – de todos modos, el BERLINÉS STAATSBIBLIOTHEK (biblioteca estatal de Berlín) la tiene.]

 

Esta guerra civil está siendo luchada por los adherentes de tres ideologías que cambien constantemente sus nombres, lemas y programas pero todavía conserva una identidad y una continuidad reconocibles.

Nos estamos ocupando de dos utópicos y de los worldviews uno, del liberalismo y del socialismo no-utópicos por un lado y qué diverso se llama Conservatism, reacción o simplemente el derecho político por otra parte.

Sin importar sus diferencias, ambas ideologías utópico-revolucionarias tienen semejanzas identificables que las hagan tan fundamental distinguibles de la derecha que pueden ser rastreadas a una “Meta-ideología común.”

El acercamiento utópico asume que la posibilidad de la coexistencia pacífica y civilizada entre la humanidad.

Éste no tendría que ser un milagro, sino es bastante algo que puede venir alrededor como cosa rutinaria.

Por este motivo uno no tiene que examinar y analizar los fundamentales de la sociedad sí mismo; uno puede perseguir directamente e inmediatamente la realización del paraíso en la tierra, cualquiera con reforma gradual o violencia revolucionaria.

 

Las ideologías utópicas implican varias suposiciones

 

En primer lugar, las sociedades utópicas sostienen que el hombre es por naturaleza bueno.

Las condiciones sociales tales como desigualdad y falta de libertad son responsables de la existencia del mal y deben por lo tanto ser proscritas.

El acercamiento del derecho político es que el hombre es inadecuado y débil y atascado en pecado original y debe por lo tanto confiar en una orden social para la ayuda.

Por lo tanto cierta medida de desigualdad y de esclavitud se debe aceptar cuanto sea necesario.

Las alternativas no son “libertad, igualdad, Fraternity” sino bastante caos, violencia y barbarismo.

 

En segundo lugar, las ideologías utópicas sostienen que la sociedad puede ser planeada racional; su diseño es una cuestión de razón y de aclaración.

La derecha, por el contrario, cree que cuál es tradicional y establecido se puede destruir por las críticas, pero no se puede substituir por cualquier cosa mejor con procesos racionales.

Los ejemplos de qué no se pueden substituir por el racionalismo son los conceptos de familia, de fe, de tradición y de patria.

 

En tercer lugar, las sociedades utópicas sostienen que cuál es “bueno” (por ejemplo la libertad y la igualdad) puede ser deducido racional, así el theGood es cultural independiente y universal válido.

Creen que la humanidad puede ser redimida si la Utopía derivada de principios de la aclaración puede global ser introducida.

Para los conservadores, por otra parte, cada cultura es una respuesta única, imprevista e irreproducible a la cuestión elemental de si una sociedad ordenada es posible.

La derecha acentúa la legitimidad del detalle en comparación con la validez de la ideología universal.

 

En cuarto lugar, las sociedades utópicas abrigan la creencia que la sociedad tiene que ser definida y ser analizada según sus estándares.

Estos estándares comprenden un punto de vista de normas bastante que hechos – así “qué debe ser” triunfos “cuál es.”

Se derivan de las derechas bastante que deberes.

El concepto utópico de sociedad se confunde con “razón y la aclaración” porque se emplea nociones irreales en vez de realidad imperfecta, y se confunde así desde “el bueno.”

Los errores sí mismo de Utopía de la razón para “el buenos” son porque procede de la suposición que se sirven son buenos, y éste implica que “el malo” reside en estructuras sociales y conceptos incluyendo la tradición, artículos de la fe, deber, el etc.

En su modo de ver, si las estructuras son malas los defensores de estas estructuras deben además ser malos.

Obviamente, la tolerancia no se puede basar en tal concepto de sociedad; cuanto se practica menos, menos su la sensación de los adherentes la necesidad de ella.

 

El concepto utópico de sociedad produce un concepto apocalíptico de política, según la cual la política es una lucha entre los poderes de la luz y de la oscuridad.

Por lo tanto, la guerra no se percibe como trágica e ineludible.

Se percibe según lo justificado cuando se conduce para los objetivos y los propósitos revolucionarios.

En ese caso, cada atrocidad es aceptable.

El concepto utópico percibe guerra mientras que criminal cuando se conduce para los objetivos y los propósitos contrarrevolucionarios, y entonces los medios por los cuales es conducido no se toman en la consideración.

 

¿Y qué todo el esto tiene que hacer con hostilidad contra todas las cosas alemanas?

 

Si concebimos de guerras del siglo XX como partes de una guerra civil ideológica global, Alemania representa obviamente la derecha.

Alemania podría nunca aceptar la idea que las guerras están conducidas para causar “la buena orden” por ejemplo “guerra para terminar toda la guerra.”

Esta idea del utopista da lugar a un concepto apocalíptico de política.

La idea de la “buena guerra” es parte del concepto utópico del orden mundial del liberalist según lo perseguido por las “democracias occidentales” así como la variante del comunismo perseguida por la Unión Soviética.

¡La acusación que Alemania se esforzaba para la dominación del mundo, que fue propuesta al principio del siglo XX, habría sido absurda incluso si no fue aumentada por los poderes sajones Anglo!

En cada momento de los diecinueveavo y vigésimos siglos, esos países estaban infinitamente más cercano a la dominación del mundo que Alemania estaba nunca, y continúan siendo tan en el siglo XXI.

 

Las naciones que fueron protegidas por la geografía insular han complacido históricamente en el pensamiento y gracias intrépidos a esta geografía, han podido perseguir políticas expansionistas globales.

El nuevo orden mundial liberal que apareció en el nivel internacional antes de que la primera guerra mundial fuera también una ideología apropiada para el pensamiento utópico global, puesto que la política de poder imperialista funcionó como la rama armada de Utopía.

No es verdad que uno era simplemente una función del otro.

Ambos aspectos de la política sajona (y particularmente americana) Anglo) eran aspectos de uno y la misma comprensión de la política.

 

Por el contrario, contrarrevolución institucionalizada tradicionalmente representada de Alemania.

El pensamiento del utopista de Globalist era extranjero al elite de poder alemán, puesto que hicieron frente a la realidad de gobernar un estado que fue amenazado constantemente del interior así como del exterior.

Su horizonte político era continental en comparación con insular, y así que fueron referidos a la consolidación de qué existió realmente.

El Reich adoptó de hecho liberal, democrático e incluso ideas socialistas – considere la legislación social Bismarckian.

Sin embargo, hizo tan solamente a condición de que estas ideas consolidarían la orden existente.

La puerta estaba abierta para que las ideas socialistas se conviertan, pero nunca serían permitidas destruir la orden existente.

 

Este concepto político (renuncia de políticas revolucionarias o utópicas) determinó las políticas no sólo de conservadores, pero de los liberales las también, y en última instancia incluso políticas de los Demócratas sociales.

La tendencia a pensar en términos revolucionarios y utópicos era simplemente extranjera a Alemania – era demasiado débil y expuesta para intentar cambiando el orden mundial o para entretener ideas de la conquista del mundo.

Sin embargo, Alemania era por lo menos potencialmente fuerte bastante traer Europa en su ámbito de influencia y bloquear así el establecimiento de un nuevo orden mundial; y si Europa fuera a ser verdad a su nombre, tendría que hacer además.

 

La guerra contra Alemania, que, como Winston Churchill observó, era de hecho una guerra de treinta años que duraba a partir de 1914-1945, no fue luchada obviamente en respuesta a ninguna “crímenes” confiada por los socialistas nacionales.

En lugar, la guerra de la guerra de treinta años contra Alemania fue luchada para forzar Europa en el orden mundial liberalist-utópico y la esfera sajona Anglo del control.

Alemania no suscribió a ningún principio grandioso que quisiera hacer real.

Era una nación arraigada en la realidad concreta cuyas orden y metas fueron derivadas no de diseños utópicos pero de necesidad práctica.

Los alemanes no tenían ninguna lealtad abstracta hacia liberal o ideales “democráticos”, y esto es qué trajo en la acusación propagandista de ser excesivamente obediente.

 

Alemania no fingió luchar para la dicha universal, por lo tanto tuvo que defender los intereses que fueron definidos no no ideológico sino bastante étnico.

Los enemigos de Alemania interpretaron esto como “nacionalismo.”

De hecho, Alemania defendió valores comunales en vez de los derechos individuales.

No era coincidencia que un tema actual en sociología alemana era ofGEMEINSCHAFT de la oposición de Ferdinand Tönnies‘ (comunidad) al GESELLSCHAFT (la sociedad.)

Esto es lo que constituida el “colectivismo” cuyo acusaron a los alemanes.

Los ideales comunales están operativos solamente cuando se anclan en emociones auténticas, la fuente del cliché del “romanticismo alemán” y la “irracionalidad.”

 

En fin, los hechos que los alemanes eran diferentes y pensados diferentemente de los anglosajones y que no tenían ningún sentido de Utopía, pero bastante representado un peligro para su realización global, hecho les la figura enemiga principal para el pensamiento utópico occidental.

Los clichés sobre el carácter nacional alemán representan la descripción torcida y demagógicamente perjudicada de las tendencias y de las disposiciones que eran realmente (y siga siendo) presente.

Estos clichés eran imprescindibles porque un país como Alemania no podría permitir Utopianism globalistic.

Como vemos hoy, Alemania todavía no puede permitirse lo.

Si la gente sajona Anglo ellos mismos puede continuar permitiendo queda ver…

 

[La parte II de DEUTSCHENFEINDLICHKEIT se ocupará de la adopción de la narrativa anti-Alemana occidental de los alemanes ellos mismos y de las consecuencias que se han presentado de esto.

 

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El traductor es un “Germanophilic Germanist” quién intenta hacer los artículos alemanes significativos accesibles a Germanophiles que no leen al alemán.

 

 

 

 

 

 

 

 

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